lunes, 21 de octubre de 2013

Capitulo 7



¿Malfoy? 

Dumbeldore nos había contado la historia del Torneo de los tres magos, el 30 de Octubre los alumnos de Beauxbatons y Durmstrang llegarían a Hogwarts.

-¡Profesora, mire! ¡He encontrado un planeta desconocido!, ¿qué es profesora?-
-Es Urano, querida mía- le dijo la profesora Trelawney mirando el mapa.
-¿Puedo echarle yo también un vistazo a tu Ur-ano, Lavander?- preguntó Ron con sorna.
Desgraciadamente, la profesora Trelawney lo oyó, y seguramente fue ése el motivo de que nos pusiera tanto trabajo al final de la clase. -Un análisis detallado de la manera en que os afectarán los movimientos planetarios durante el próximo mes, con referencia a vuestro mapa personal-- dijo en un tono duro que me recordaba a la profesora McGonagall- ¡Quiero que me lo entreguéis el próximo lunes, y no admito excusas!
-¡Rata vieja! - se quejaba Ron llegando al vestíbulo 
-¿Muchos deberes?- nos pregunto Hermione muy alegre.-La profesor Vector no nos a puesto deberes-
-Bravo por la profesora Vector- dijo Ron de  mal humor.
-Ron no te quejes, fue tu culpa que nos pusieran tantos deberes-
-Es verdad, si no le hubieras dicho eso a Lavander- dijo Harry
-¿Qué le dijo a Lavander?- preguntó Hermione, dudamos en decírselo.
-Le dije si me dejaba ver su Ur-ano- Ron se hecho a reír, Hermione, no.
-Eres un idiota Ronald Weasley- 
-¿Pero eso a que viene?- Hermione se dedico a mirarlo con odio.
Harry y yo nos miramos y ladeamos la cabeza, eran los dos incorregibles. 
-Weasley, ¡Eh! ¡Weasley!-

Nos giramos los cuatro. Malfoy, Crabbe y Goyle estaban ante nosotros, muy contentos por algún motivo.
-¿Qué?- contestó Ron lacónicamente.
-¡Tu padre a salido en el periódico Weasley- anunció Malfoy, blandiendo un ejemplar de El Profeta y hablando muy alto para que todos le escucharan. 

MÁS ERRORES EN EL MINISTERIO DE MAGIA

Parece que los problemas del Ministerio de Magia
 no se acaban, escribe Rita Skeeter, nuestra envia-
da especial. Muy cuestionados últimamente por la 
falta de seguridad evidenciada en los Mundiales
 de quidditch, y aún incapaces de explicar la desa­-
parición de una de sus brujas, los funcionarios del
 Ministerio se vieron inmersos ayer en otra situa-
 ción embarazosa a causa de la actuación de Arnold 
Weasley, del Departamento Contra el Uso Incorrec­-
to de los Objetos Muggles.

Malfoy levanto la vita.
-Ni siquiera aciertan con su nombre, Weasley, pero no es de extrañar tratándose de un don nadie, ¿verdad?-dijo exultante
Todo el mundo escuchaba en el vestíbulo. Con un floreo de la mano, Malfoy volvió a alzar el periódico y leyó:
Arnold Weasley, que hace dos años fue castigado
 por la posesión de un coche volador, se vio ayer en-
vuelto en una pelea con varios guardadores de la ley
 muggles (llamados «policías») a propósito de cier­tos 
contenedores de basura muy agresivos. Parece que
 el señor Weasley acudió raudo en ayuda de Ojoloco 
Moody, el anciano ex auror que abandonó el Ministe-
rio cuando dejó de distinguir entre un apre­tón de     
 manos y un intento de asesinato. No es extraño que, 
habiéndose personado en la muy protegida casa del 
señor Moody, el señor Weasley hallara que su due-
ño, una vez más, había hecho saltar una falsa alar-
ma. El señor Weasley no tuvo otro remedio que 
modificar varias memorias antes de escapar de la 
policía, pero rehusó explicar a El Profeta por qué ha­-
bía comprometido al Ministerio en un incidente tan 
poco digno y con tantas posibilidades de resultar 
muy embarazoso.

-¡Y viene una foto, Weasley!- dijo dandole el periódico y levantándolo-. Una foto de tus padres a la puerta de su casa...¡bueno, si esto se puede llamar casa! Tu madre tendría que perder un poco de peso, ¿no crees?

Ron temblaba de furia.Todo el mundo lo miraba.
-Métetelo por donde te quepa, Malfoy- dijo Harry-.Vamos Ron...
-¡Ah, Potter! Tú has pasado el verano con ellos, ¿verdad?- dijo Malfoy con aire despectivo-. Dime,¿ su madre tiene al natural ese aspecto de cerdito, o es sólo la foto?
-¿Y te has fijado en tu madre, Malfoy?- preguntó Harry. Hermione y yo sujetábamos a Ron por la túnica para impedir que se lanzara sobre Malfoy.-. Esa expresión que tiene, como si estuviera oliendo mierda,¿la tiene siempre o sólo cuando estás tú cerca?
El pálido rostro de Malfoy se puso sonrosado.
-No te atrevas a insultar a mi madre, Potter.
-Pues mantén cerrada tu grasienta bocaza- le contestó Harry, dándose la vuelta.
¡BUM!
Hubo gritos. Harry notó que algo candente le arañaba un lado de la cara, y metió la mano en la túnica para coger la varita. Pero, antes de que hubiera llegado a tocarla, oyó un segundo ¡BUM!  y un gritó que retumbó en todo el vestíbulo.
-¡AH, NO, TÚ NO, MUCHACHO- era Moody acababa de convertir a Malfoy en un hurón.
- ¿Te ha dado?-
-No, solo me a rozado-
-DÉJALO- gritó Moody
-¿Qué deje.. qué?- dijo Harry con miedo por el tono de voz de Moody
-No te lo digo a ti.. se lo digo a él- dijo señalando a Crabbe que intentaba coger al hurón blanco.
-Me parece que no vas a ir a ningún lado- dijo Moody volviendo a apuntar con la varita a el hurón.
El hurón se elevó tres metros en el aire, cayó al suelo dando un golpe y
rebotó.
—No me gusta la gente que ataca por la espalda —gruñó Moody, mientras
el hurón botaba cada vez más alto, chillando de dolor—. Es algo innoble,
cobarde, inmundo...
El hurón se agitaba en el aire, sacudiendo desesperado las patas y la cola.
—No... vuelvas... a hacer... eso... —dijo Moody, acompasando cada
palabra a los botes del hurón.
—¡Profesor Moody! —exclamó una voz horrorizada.
La profesora McGonagall bajaba por la escalinata de mármol, cargada de
libros.
—Hola, profesora McGonagall —respondió Moody con toda tranquilidad,
haciendo botar aún más alto al hurón.
—¿Qué... qué está usted haciendo? —preguntó la profesora McGonagall,
siguiendo con los ojos la trayectoria aérea del hurón.
—Enseñar —explicó Moody.
—Ens... Moody, ¿eso es un alumno? —gritó la profesora McGonagall al
tiempo que dejaba caer todos los libros.
—Sí —contestó Moody.
—¡No! —vociferó la profesora McGonagall, bajando a toda prisa la
escalera y sacando la varita. Al momento siguiente reapareció Malfoy con un
ruido seco, hecho un ovillo en el suelo con el pelo lacio y rubio caído sobre la
cara, que en ese momento tenía un color rosa muy vivo. Haciendo un gesto de
dolor, se puso en pie.
—¡Moody, nosotros jamás usamos la transformación como castigo! —dijo
con voz débil la profesora McGonagall—. Supongo que el profesor Dumbledore
se lo ha explicado.
—Puede que lo haya mencionado, sí —respondió Moody, rascándose la
barbilla muy tranquilo—, pero pensé que un buen susto...
—¡Lo que hacemos es dejarlos sin salir, Moody! ¡O hablamos con el jefe
de la casa a la que pertenece el infractor...!
—Entonces haré eso —contestó Moody, mirando a Malfoy con desagrado.
Malfoy, que aún tenía los ojos llenos de lágrimas a causa del dolor y la
humillación, miró a Moody con odio y murmuró una frase de la que se pudieron
entender claramente las palabras «mi padre».
—¿Ah, sí? —dijo Moody en voz baja, acercándose con su cojera unos
pocos pasos. Los golpes de su pata de palo contra el suelo retumbaron en todo
el vestíbulo—. Bien, conozco a tu padre desde hace mucho, chaval. Dile que
Moody vigilará a su hijo muy de cerca... Dile eso de mi parte... Bueno, supongo
que el jefe de tu casa es Snape, ¿no?
—Sí —respondió Malfoy, con resentimiento.
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—Otro viejo amigo —gruñó Moody—. Hace mucho que tengo ganas de
charlar con el viejo Snape... Vamos, adelante... —Y agarró a Malfoy del brazo
para conducirlo de camino a las mazmorras.
La profesora McGonagall los siguió unos momentos con la vista; luego
apuntó con la varita a los libros que se le habían caído, y, al moverla, éstos se
levantaron de nuevo en el aire y regresaron a sus brazos.
—No me habléis —les dijo Ron a Harry, ______ y  Hermione en voz baja cuando
unos minutos más tarde se sentaban a la mesa de Gryffindor, rodeados de
gente que comentaba muy animadamente lo que había sucedido.
—¿Por qué no? —preguntó ________ sorprendida.
—Porque quiero fijar esto en mi memoria para siempre —contestó Ron,
con los ojos cerrados y una expresión de inmenso bienestar en la cara—:
Draco Malfoy, el increíble hurón botador...
Harry y Hermione se rieron, y Hermione sirvió estofado de buey en los
platos.
—Sin embargo, Malfoy podría haber quedado herido de verdad —dijo
Hermione—. La profesora McGonagall hizo bien en detenerlo.
—¡Hermione! —dijo Ron como una furia, volviendo a abrir los ojos—. ¡No
me estropees el mejor momento de mi vida!
Hermione hizo un ruido de reprobación y volvió a comer lo más aprisa que
podía.
—¡No me digas que vas a volver ahora, por la noche, a la biblioteca! —dijo
Harry, observándola.
—No tengo más remedio —repuso Hermione—. Tengo mucho que hacer.
—Pero has dicho que la profesora Vector...
—No son deberes —lo cortó ella 
- Chicos, me temo que yo también me voy, no tengo hambre y necesito tomar un poco de aire- 
-¿Por qué las dos nos abandonáis?- solo reí ante e comentario de Ron.

Salí del comedor para dirigirme a los jardines, hacia un poco, de frío pero era soportable. 
Vi a Malfoy sentado en un de los arboles más alejados, seria gracioso pasar un buen rato. 
-Eh Malfoy...- me interrumpió
-Si te vas reír es mejor que te vayas- dijo el con... no sé tristeza, es difícil saber cuales son los sentimientos de Malfoy.
-No- mentí- solo quería saber como estabas- dije inocente
-¿Tú?- dijo sorprendido
-Sí, yo- no sé que es lo que estoy haciendo 
-¿Como quieres que este?-
-No lo sé, por eso te lo pregunto- me acerque más a el- ¿Puedo sentarme?
-Eh..- vacilo- si- dijo dudoso, me senté a su lado
-Dime, Malfoy, ¿Como te sientes?- me miro con una ceja levantada
-¿En serio?-
-Sí-
-Pues- suspiró- no lo sé, avergonzado, supongo- dudo- ahora me da miedo Moody-
Aguante la risa, me sentía mal, el estaba confiando en mi.
-Bueno, es un sentimiento normal después de lo que ha pasado-.
-Lo sé, a veces no pienso las cosas-
-Me he dado cuenta- arrugué la nariz recordando todo lo que nos había hecho.
Río, con sinceridad, nunca había visto reír a Malfoy con sinceridad, nunca. 
-No tiene gracia- me reí con el
-Algunas cosas si que tuvieron gracia-
-No- dije muy convenciada
-Bueno, no todas-
-Es lo mismo- me resigne
-Lo sé- me miro
-¿Tengo algo en la cara?- le pregunté
-No- dijo después de un minuto, sonrió- nada, siento lo que dije de Weasley- dijo 
Eso era ya imposible Draco Malfoy, pidiendo disculpas y a hacía un Weasley.
-¿Quien eres tu? y ¿qué le has hecho al arrogante, pretencioso, presumido de Malfoy?
-Ja-ja-ja  muy graciosa, lo digo enserio, no debí insultar a su madre pero.... - se calló, seguro iba a decir una estupidez, si fuera alguien normal le hubiera dicho que se lo dijera a el, y no a mi, pero viniendo de Malfoy no se podía pedir más. 
-¿Puedo hacerte una pregunta?-
-Claro- le dije
-¿Por qué no aceptaste ser mi amiga en el tren?- parecía que se lo tenia guardado desde hace mucho.
-Por que, insultaste a Ron sin conocerlo, sin... saber como es lo juzgaste antes de saber como es realmente, antes de entrar a Hogwarts en mi colegio todos se metían conmigo por 'ser diferente'- hice comillas- me juzgaban, nadie se tomo la molestia de.. conocerme, me insultaban me ridiculizaban delante de todos, sabes se siente horrible-. 
-Yo, lo siento, no pensé... bueno no sabia-
-Tranquilo, te criaste así, es algo que piensas que esta bien, pero realmente no lo esta-. 
Agacho la cabeza.
-Sí, bueno, ¿por qué viniste a preguntarme como estaba?
-Eh.. por que, por que- no sabia que decirle- te vi mal, y ... y ... vine, siempre pensé que no eras tan malo, solo que... eras.. incomprendido-
Río -Te viniste a reír ¿verdad? 
-¡NO!
-Bueno, déjalo ¿si?- río 
-Esta bien
-Bueno tengo que entrar al comedor tengo deberes por hacer-
-Yo también, odio hacer deberes, trabajos y pergaminos, y con lo mal que se me da pociones- 
-No eres tan mala- me ayudo a levantarme, el contacto de su piel con la mía provoco un escalofrío en todo mi cuerpo, nos miramos a los ojos durante... no sé mucho tiempo, esos ojos grises tan profundos. 
-Se hace tarde- dijo aun sosteniendo mi mano-
-Si- dije, no aparte mi mano, me gustaba ese sentimiento , esa sensación de tranquilidad, y esa calidez que desprendía su tacto en mi piel. 

Continuábamos con las manos unidas, hasta que 






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